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Valparaíso y Viña del Mar

El pasado fin de semana hicimos nuestra primera visita fuera de Santiago y, como no podía ser de otra manera, fuimos a conocer dos ciudades: Valparaíso -comúnmente llamada ‘Valpo’- y Viña del Mar.

Panorámica de Valparaíso

Panorámica de Valparaíso

Estas dos ciudades vecinas simbolizan el contraste constante que hemos podido observar en este país. Por un lado, Valpo, un pueblo de pescadores patrimonio de la humanidad en el que si bien nos han dicho que hay una zona cuidada y arreglada, por nuestra experiencia podemos decir que lo que predomina es la pobreza y la suciedad. Si hablábamos de perros callejeros en Santiago, en Valparaíso la situación empeora, no sólo porque hay muchos más, sino porque también hay muchos gatos y en general todos están mucho más delgados. Por supuesto, esto no quiere decir que las casas no tengan su encanto, que haya un barrio de graffitis verdaderamente impresionantes y que las vistas del mar desde los cerros sean preciosas.

Viña, por el contrario, equivaldría a una especie de Alcudia chileno algo más pretencioso. Un paseo marítimo cuidado, macrohoteles, bares, restaurantes, discotecas…con la particularidad quizás de que la mayoría de turistas en este caso son chilenos.

Calle de Valparaíso

Calle de Valparaíso

Fachada en el Cerro Polanco de Valparaíso

Fachada en el Cerro Polanco de Valparaíso

Como curiosidad, destacamos una señal de tráfico con la indicación de “vía de evacuación en caso de tsunami”. En 2010 hubo un terremoto bastante importante en Chile y el gobierno anunció que no habría tsunami. Sin embargo, sí se produjo un tsunami y este error causó numerosas víctimas. Al ser algo tan reciente está muy presente entre la población. Lucy nos comentaba que desde entonces ella no quiere veranear en la playa por miedo.

 

 

Para conocer mejor las costumbres chilenas, el sábado salimos con un grupo de amigos por Viña, ya que amablemente nos habían ofrecido su casa para dormir (una muestra más de su hospitalidad). Allí aprendimos el vocabulario esencial del carreteo.

Os proporcionamos un breve diccionario.

– Copete, trago: bebida (alcohólica), cubata

– Caña: resaca

– Curarse: emborracharse

– Golpeado: chupito de tequila

– Andante: rollo

– Piscola: pisco con coca-cola

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Maria de Lluch Mir y Pablo Sarrión, Santiago de Chile

Como llevamos varios días de retraso, escribiremos un post resumen sobre los últimos cuatro días en Santiago. Como veréis, algunas jornadas tendrán más contenido que otras.

Mote con huesillo (el auténtico)

Mote con huesillo (el auténtico)

El lunes 25 fue bastante tranquilo. Por la mañana nos adentramos en el apasionante mundo de la cocina tradicional chilena, con un intento de “mote con huesillo”. Esta bebida consiste en mote, un cereal parecido al maíz, sumergido en agua con azucar caramelizado y con “huesillo”, una variedad de melocotón seco. Como no teníamos huesillo usamos melocotón normal. Y como no teníamos canela usamos vainilla. Total, que resultó una versión algo distorsionada de la receta tradicional, pero estaba bueno. Además, fuimos a nuestra primera clase de spinning en el Pacific. En la sala no había ningún tipo de ventilación y a los 10 minutos de clase parecía una sauna.  Además, la música estaba excesivamente alta y las bicicletas parecían de la época de Doña Herminia.

Fuente situada a los pies del cerro Santa Lucía

Fuente situada a los pies del cerro Santa Lucía

El martes 26 fue bastante más movido. Por la mañana fuimos a “baile entretenido” al gimnasio. Fue bastante divertido, especialmente para Pablo, ya que no podía parar de reírse de mi. Después de comer (ensalada) quedamos con Alejandro, el amigo (chileno, papá) de Pablo que nos ayudó a contratar la residencia. Él nos hizo un tour por el centro de Santiago y alrededores, enseñándonos el museo de bellas artes, la emblemática Plaza de Armas, donde está la catedral, el mercado de Santiago y el mítico “La Piojera”. Este último sitio merece una especial mención, ya que sucedieron varias cosas curiosas. Ante todo una breve descripción: “La Piojera” es un antro en toda regla famoso por sus “terremotos”, un cocktail a base de vino rancio, helado de piña y granadina. Como podéis imaginar el nombre viene del efecto que causa, ya que tras un “terremoto” parece que el suelo tiemble. Así, bajo sus efectos, Pablo conoció una entrañable señora llamada Mary, de unos 60 años que se gana la vida vendiendo galletas y maní (cacahuetes) en el bar. Pero antes de eso, unos chilenos le dijeron a Pablo que parece un chico reality. Lo peor es que ya se ha informado de los castings, así que no descartéis verle en la versión chilena de Gandia Shore. Además, Mary nos presentó a dos chicos chilenos más con los que estuvimos hablando un rato. Tras nuestra experiencia hasta el momento es necesario reconocer que los chilenos nos están tratando de maravilla. Excepto algún caso aislado, todos se han mostrado muy amables con nosotros y dispuestos a ayudarnos en todo. Antes de venir nos habían hablado de la hospitalidad chilena y verdaderamente hace honor a su fama. Esperemos que la inmigración masiva de españoles no cambie esto.

Los famosos terremotos de 'La Piojera'

Los famosos terremotos de ‘La Piojera’

El Miércoles 27 conocimos a Tanja, una chica finlandesa que vive con nosotros, entre nuestras dos habitaciones. Como ella no domina demasiado el español aprovechamos para practicar un poco de inglés. Así decidimos hablar algunos días de la semana en castellano para que practique ella y otros en inglés para practicar nosotros. Por la tarde vamos a uno de los centros comerciales más modernos de la ciudad, el Costanera Center (donde nos han dicho que hay un Zara). En realidad no vemos demasiado el centro comercial, ya que vamos directamente a ver una película (La noche más oscura, que no se la recomendamos a nadie) ya que los lunes, martes y miércoles de verano el cine cuesta únicamente 1.500 pesos (poco más de 2 €). El grupo del cine podríamos decir que es curioso, ya que lo componen una finlandesa (Tanja), una ecuatoriana (Estafanía) y cuatro españoles (Pascual, Mario, que es un amigo de Pascual, y nosotros dos)

Catedral de Santiago en Plaza de Las Armas

Catedral de Santiago en Plaza de Las Armas

Al levantarnos el jueves por la mañana, estuvimos hablando de que en principio no teníamos planes para este día. Menos mal, porque a media mañana nos llamó Alejandro para llevarnos al Museo de la Memoria Histórica y comer juntos. Y por la noche salimos con otros amigos chilenos de Pablo. Pero vamos por pasos. El Museo se encuentra en un edificio ultramoderno, ubicado en medio de un barrio obrero por lo que llama mucho la atención. Es un Museo inagurado por Bachelet, y podría considerarse un pequeño homenaje a las víctimas y desaparecidos de la dictadura de Pinochet. Además, en la entrada, encontramos una referencia a todas las “comisiones de investigación de la verdad” en el mundo. Es verdad que muchas de estas comisiones no han llegado a ninguna conclusión, también es verdad que muchas han reconocido vulneraciones de los derechos humanos y número de víctimas. Lamentablemente España nunca ha tenido ninguna comisión parecida, a diferencia de países como Uganda, El Salvador, Honduras, Marruecos y otros tantos “subdesarrollados”. Realmente merece un post a parte la diferente concepción de la dictadura que hay aquí en Chile, que la que tenemos en España. Por la información que tenemos hasta ahora (y hay que reconocer que no es mucha) podemos decir que la diferencia esencial entre ambas dictaduras es que la nuestra estuvo precedida por una guerra civil. Quizás por este motivo, el hecho de que no haya dos bandos en los que haya incriminaciones, sino únicamente uno que tomó por la fuerza un Estado democrático y eliminó a los opositores, existe la sensación que hasta que no se esclarezcan todas las desapariciones y injusticias cometidas no se dará por zanjado el tema. La noche fue bastante loca. Empezamos a base de sangría, continuamos con mojitos de champagne y finalmente pasamos al pisco y el vodka. Podéis imaginar el resultado, así que ya podemos afirmar oficialmente que hemos carreteado.

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Summits of my life

Pablo Sarrión, Santiago de Chile

En el vídeo se da a conocer la nueva aventura del deportista Kilian Jornet. El proyecto que tiene entre manos este catalán, al que ha llamado Summits of my life, consiste en subir y bajar las montañas más espectaculares del mundo durante cuatro años. María y yo hemos decidido llevar a cabo un proyecto parecido pero, obviamente, a menor escala. Durante nuestra estancia en Chile haremos trekking por las numerosas rutas que nos ofrece este país. Al menos esa es nuestra intención inicial.

El pasado domingo, día 23, emprendimos nuestra primera salida. Subimos al cerro San Cristóbal, el segundo punto de mayor altura de Santiago, siendo superado sólo por el cerro Renca. El cerro se encuentra entre nuestra comuna -Providencia- y la comuna Recoleta, teniendo a sus pies al Barrio Bellavista, el cual ya visitamos el viernes por la noche. Este cerro es parte de un conjunto de montañas, junto a los cerros Tupahue —su cerro hermano—, Chacarillas, Los Gemelos y La Pirámide, que forman parte del Parque Metropolitano de Santiago, el parque urbano más grande de Chile y uno de los más grandes del mundo, con aproximadamente 722 hectáreas de extensión.

Llegada al Cerro San Cristóbal

Llegada al Cerro San Cristóbal

El artífice de esta salida fue Diego. Gracias a él pudimos gozar de unas vistas espectaculares de la capital chilena. Nos acompañaron cinco chicas más (Cristina, Macarena, Rocío, Paula y Rosa) todas ellas de España y amigas de Diego. Antes de emprender nuestra subida, decidimos visitar la casa de Pablo Neruda, ubicada en el barrio Bellavista. En ese momento se encontraba allí un grupo de turistas ingleses atendiendo a la explicación de un guía que decidimos también escuchar. El reloj marcaba las 18.00 h y la temperatura alcanzaba los 30 ºC. Compramos dos botellas de agua grandes para hidratarnos.

Cuando llegamos a la explanada del cerro, nos hicimos las fotos protocolarias con Santiago de Chile de fondo y probamos por primera vez el mote con huesillo. Una vez habíamos acabado de tomar las fotos e ingerido el mote, decidimos subir a la cima del cerro, donde se encuentra la virgen María con sus brazos extendidos. Una escultura que puede verse desde cualquier punto de la ciudad. Fuimos unos privilegiados al poder asistir a una eucaristía cuyas asistentes eran, principalmente, un grupo de chicas católicas venidas de toda la geografía chilena que participaban en un campamento de verano. Cantaban como los ángeles, tal y como suele decirse coloquialmente, y sus cánticos unidos al disfrute de la panorámica cuasi aérea de la ciudad y la puesta de sol le obligaban a uno aislarse de la realidad.

Jóvenes católicas durante la eucaristía en la cima del cerro

Jóvenes católicas durante la eucaristía en la cima del cerro

Sin embargo, a las 21.00 h decidimos emprender nuestra bajada, pero había un problema, el camino por el que habíamos subido hacía tres horas ahora estaba inmerso en la oscuridad. Afortunadamente, dos chicos chilenos nos ofrecieron descender con ellos para formar así un grupo más grande y evitar cualquier tipo de altercado (léase robo, atraco, etc). Aunque, como Diego y yo intuimos, más que evitar un percance querían ligarse a las chicas. Tras mucho esfuerzo consiguieron el Facebook de algunas de ellas. Para acabar nuestro encuentro decidimos cenar en un restaurante de corte italiano en el barrio Bellavista.

María me acaba de comunicar que debo escribir también la crónica del sábado, día 23, pero como yo estoy cansado (esta es la segunda vez que escribo este post tras borrarse el anterior) y vosotros supongo que también, destacaré dos cosas de ese día. La visita al pueblo de Los Dominicos, un espacio que nació en los años 80 para que artesanos y artistas pudieran mostrar y vender sus obras, y el encuentro con Pascual, un chico de Yecla (Murcia) que no veía desde la primera y única vez que nos vimos hace ahora dos años.

A continuación, me gustaría compartir con vosotros las frases que aparecen en el vídeo anterior traducidas al inglés:

Our steps follow our instinct and take us into the unknown.
We no longer see the obstacles behind us, but look forward to the ones ahead.

No-one told us who we were.
No-one told us we should this.
No-one told us it would be easy.

Someone said we are our dreams, that if we don’t dream, we are not linger alive.

Our steps follow our instinct and take us into the unknown.
We no longer see the obstacles behind us, but look forward the ones ahead.

It’s not about being the fastest, the strongest or the biggest…It’s about being ourselves.

We are not just runners, mountaineers or skiers…or even athletes…we are people.

We don’t know if we’ll find it, but we’re going in search of happiness.

What is it we’re looking for? To be alive?

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Viernes, 22 de febrero de 2013

MdLl, Santiago de Chile 
Hoy seguimos con los trámites para instalarnos. Primero, hemos ido al banco para intentar abrir una cuenta chilena, pero sin tener la residencia no está permitido, así que tendremos que seguir utilizando las cuentas bancarias españolas. Por suerte, parece ser que de momento podemos sacar dinero sin que nos cobren comisión (como mínimo en el cajero no nos ha indicado que la operación tuviese comisión y en el programa Salvados de la semana pasada dijeron que no podían cobrarla sin que el cliente la aceptase).
Después hemos ido al supermercado Líder a comprar algunas cosas que se nos olvidaron ayer, pasando antes por una ferretería para conseguir un adaptador. El señor de la ferretería al saber que éramos españoles nos comentó que Rajoy lo estaba haciendo muy bien. En fin, tendremos que investigar qué clase de información transmite la prensa chilena en relación a nuestro país para comprobar si era sincero o irónico. Nos habían advertido que cuando la gente detecta que eres español a veces inflan un poco los precios y la verdad que en el caso del adaptador tenemos esa sensación, pero tampoco podemos confirmarlo.
Nuestra última actividad de la mañana ha consistido en comprar algo de fruta (no podemos esperar hasta que nos la traiga Lucy porque para eso faltan todavía 3 días) y hemos visto un puesto en la calle tenía muy buena pinta. No hay ninguna fruta o verdura exótica que no se pueda encontrar en verano en cualquier frutería de España. Quizás lo más destacado sean las mazorcas de maíz gigantes, las frambuesas o los arándanos.
Nuestra terraza o rincón favorito de la casa

Nuestra terraza o rincón favorito de la casa

A la hora de la comida hemos estrenado la terracita de la casa, lo cual es un gran descubrimiento. En la foto se puede ver que nos alimentamos bien. Por la tarde buscamos un gimnasio (Pablo no aguantaba un día más sin deporte) y hemos encontrado uno decente muy cerca de la casa (Pacific Fitness). Nos ha llamado mucho la atención el hecho de que haya una chimenea en la sala de cardio. Aprovechamos para ir a cambiar otra vez monedas (esta vez sí en el sitio que no encontramos el primer día, y casi mejor porque el cambio es bastante peor que donde fuimos nosotros).

Cenamos ensalada (entre gimnasio y ensaladas creo que nunca había llevado una vida tan sana…) y vamos a dar una vuelta por el “barrio bohemio” de Santiago: Bellavista. La verdad que hay mucho ambiente y muy variado. Hay restaurantes, bares, música en directo, karaokes, discotecas…y entre tanta variedad somos incapaces de decidirnos por alguno y acabamos comprando un zumo (o jugo) y tomándolo de camino a casa (en compañía de uno de los incontables perros callejeros). Tendremos que conseguir un guía nocturno para la próxima vez.
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2º día

Pablo Sarrión, Santiago de Chile

Nos despertamos muy temprano. María a las 7.00 h debido a los ladridos de los dos perros que viven con nosotros. En mi caso, a las 8.00 horas. Desayunamos té, café, cereales y galletas que compramos el día anterior en el supermercado Lider de al lado de casa.
Llegó la mujer de la limpieza, Lucy, concretamente a las 9.00 h. Le dijimos que nos gustaría ducharnos y fue a preguntárselo a la “señora”, ya que la noche anterior la “señora” no nos dio las toallas que nos prometió, puesto que llegó a medianoche. Lucy nos dio la mala noticia de que no teníamos agua caliente en nuestros baños porque el calentador estaba roto. Finalmente, nos duchamos en un cuarto de aseo donde María se estresaba consigo misma porque estaba repleto de cristales. Yo me agobié por su diminuto espacio y di gracias a Dios por haber adelgazado en su momento, pues de lo contrario no hubiera podido ducharme en ese cuarto de aseo.

A las 10.30 h fuimos a coger (aquí debes decir “tomar” el metro, el verbo “coger” tiene una connotación muy diferente), pero antes tuvimos que comprar la tarjeta con los billetes integrados. La chica que nos la vendió se rio de nosotros (no con nosotros) porque no sabíamos hacer el cambio de pesos chilenos a euros.

Llegamos al Departamento de Extranjeria situado en C/Moneda 1342, tal y como indicaba el papel que nos dieron en el consulado de Barcelona cuando nos hicimos la visa, pero como es costumbre en Chile, ése no era el lugar donde debíamos registrar nuestra visa y nos enviaron a otro. Cuando llegamos, ¡sorpresa! tampoco era allí. Nos volvieron a remitir a otro lugar, exactamente, a la Policía Internacional Extranjería (C/Morandé 672) donde ¡por fin! nos atendieron. La odisea no acabó aquí. Sacamos nuestro turno (María tenía el nº 516. Yo el nº 517), pagamos alrededor de unos 800 pesos por cada uno de ellos y consultamos cuál era el turno en ese momento: ¡iban por el 230! Las funcionarias del Ministerio de Interior escuchaban música, comían y hablaban por whatsapp mientras “trabajan” y registraban nuestra visa.

Eran las 13.10 h y debíamos ir a C/Huérfanos 1570 donde nos harían nuestra cédula de identidad presentando el certificado de registro de visa. Allí hicimos una cola de casi dos horas (en la Policía Internacional estuvimos tres horas). Nos preguntaron si queríamos donar nuestros órganos en el caso de fallecer en el país. Tanto María como yo dimos la misma respuesta: “Emmm… NO”.

Huellas dactilares de María para conseguir su R.U.T

Huellas dactilares de María para conseguir su R.U.T

Cuando nos dirigíamos al metro, entramos en una tienda de Entel (compañía de móvil líder en Chile) para preguntar cuánto costaba obtener una nueva línea de móvil chilena. Eran 12.000 pesos con móvil incluido (20 €) y 10.000 pesos en llamadas gratis. Hay que especificar que el móvil no es de última generación. Podemos decir que es como el primer móvil que tuve a los 15 años. Finalmente, lo compré y ya tengo mi propio número chileno (sin whatsapp ni Internet ni nada relacionado con el siglo XXI).

Llegamos a las 16.00 h a comer a casa. Preparé una ensalada de espinacas y tomate. A María no le gustaban los rabos de las espinacas. Eran muy gordos, según ella. Entablamos conversación con la mujer de la limpieza y se ha ofrecido para compramos la fruta en la feria (mercadillo) el domingo. También nos aconsejó no ir con aretes (pendientes) de oro en las orejas, sino siempre de fantasía (me encantó esta expresión). También nos advirtió que no hablásemos por el celular mientras caminemos por la calle y nos explicó cómo se lo robaron a ella en el metro. También me contó, mientras María hablaba con sus padres por Skype, que su hija no pudo estudiar en la universidad porque no tenían plata para costearle los estudios. Los padres de María y la Pepi (mi querida madre) también hablaron con Lucy por Skype. Creo que era la primera vez que Lucy hablaba con alguien a través de una computadora

A las 20.00 h salimos a cenar con nuestro primer amigo en Chile. Se llama Diego. Es un chico de 28 años, nacido en Almería y al que podría calificar como un trotamundos. Lo conocimos en el grupo de Facebook donde españoles emigrados a Chile comparten sus experiencias en este país y ayudan a los españoles que desean viajar a Chile en busca de nuevas oportunidades. Un grupo de samaritanos que nos han ayudado mucho a María y a mí para instalarnos aquí (mucho más que las webs de las embajadas española y chilena). Pero este asunto daría para otro post. Continúo describiendo cómo fue nuestro encuentro con Diego. Nos esperaba en la parada de metro de Manuel Montt. La primera impresión fue muy buena. Nos llevó a cenar a un restaurante de estilo alemán ubicado en la calle Providencia. Pedimos churrasco con palta (y yo le añadí mahonesa), pero antes probamos por primera vez el pisco. Hablamos de muchos temas. El encuentro será el primero de muchos, de hecho, el domingo hemos quedado con él y cuatro chicas españolas para subir el cerro San Cristóbal. De camino a casa nos tomamos un helado en una heladería típica de Santiago que Diego conocía.

Ése fue nuestro segundo día en la capital de Chile. Seguiremos informando.

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Welcome to Chile!

MdLl, Santiago de Chile

Hoy, nos vamos a Chile. Lo que empezó como un comentario, una broma, se fue convirtiendo en una posibilidad y finalmente, en una realidad. Nuestro avión sale a las 23.55 de Barajas con destino a Santiago de Chile. Después de muchos esfuerzos hemos empaquetado media vida entre una maleta de 23 kg y el equipaje de mano. Ante nosotros 13 horas 45 minutos de vuelo, que al principio parecen eternas, pero entre películas y siestas pasan volando (nunca mejor dicho). Cabe destacar que no nos sirvieron la cena hasta las 3 de la madrugada debido a unas turbulencias. A las 9.40 hora local nuestro avión aterriza. Hemos llegado. Ahora toca una larga cola para pasar el control de inmigración y que nos revisen las maletas. Llama la atención unos perros que se pasean por el aeropuerto olfateando maletas con un chalequito en el que se lee “Ministerio de Agricultura”. Afortunadamente no hemos tenido ningún problema con el equipaje (a pesar del pasado de Pablo como traficante de pollos). Hemos podido comprobar en el taxi hacia casa de María Inés que la forma de conducir varía un poco respecto a la de nuestro país, y no precisamente para bien. Pero hemos llegado sanos y salvos.

Una vez aquí nos hemos instalado en nuestras habitaciones de cuento y hemos conocido a las mascotas de la casa: dos perritos. Después de formalizar el contrato de residencia hemos hecho una excursión por la ciudad con el objetivo de cambiar moneda, y aunque no hemos encontrado el sitio que buscábamos hemos conseguido nuestro objetivo. Ya con pesos en el bolsillo hemos podido ir al supermercado y comprar lo básico para la supervivencia (como el papel higiénico, que no se nos incluye en el alquiler). Como ibamos muy cargados hemos pedido si podíamos llevarnos el carro hasta casa, y nos han dicho que sólo si una chica que trabajaba embolsando los productos de los clientes nos acompañaba. Y así es como ibamos por la calle como señoritos con la pobre chica llevándonos el carro. A la hora de cenar nos hemos decidido a probar una comida típica que hemos comprado: humitas. No sabemos exactamente qué lleva ni si lo hemos preparado bien, pero se dejaba comer. Finalmente el cansancio ha podido con nosotros y hemos estrenado nuestras nuevas camas.

Ayer es sólo un recuerdo; mañana nunca es lo que se supone que es (Bob Dylan)

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